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Manifiesto por el Black Friday 2021

El consumo durante el Black Friday aumenta año tras año. Hoy, viernes 26, Black Friday, nos rebelamos para denunciar la cultura del consumo masificado, el impacto ecológico que comporta, el extractivismo que implica y la opresión que supone en los países explotados. Las grandes corporaciones como Amazon, Inditex, MediaMarkt o Apple nos manipulan para lucrarse a nuestra costa y sobre todo a cargo de los ecosistemas que conforman el planeta y de los que dependemos para vivir.

¿Realmente necesitamos este nuevo móvil o esta tablet, hechos con minerales de África o América del Sur en una fábrica asiática? ¿O estos nuevos pantalones vaqueros confeccionados con algodón americano en una fábrica en la India? ¿Cuánto tiempo nos van a durar ambas cosas? ¿Estarán con nosotros en el siguiente Black Friday?

Nuestro deseo de consumo no es propio, no es una necesidad. Hemos llegado al punto donde, inducidos por la publicidad y el marketing, destinamos horas y horas de trabajo para comprar cosas que no necesitamos, que no nos llenan y no nos hacen felices. Este consumo nos esclaviza hacia el trabajo precario, nos pone en manos de las mismas multinacionales de quienes consumimos productos y nos utiliza como sujetos para propiciar la desigualdad económica extrema y la opresión con la que se mantiene este sistema capitalista.

Este consumismo masificado causa deforestación, perdida de biodiversidad, contaminación del aire y suelo, extracción de materias primas y alteración el suelo y disminución de la cantidad y calidad del agua. Estamos consumiendo todo lo que nos sustenta, estamos consumiendo nuestro propio futuro, nos estamos consumiendo a nosotros mismos.

Durante el 2019, solo en España se generaron 19 kilos de residuos electrónicos por persona. La gran mayoría de estos residuos no llegan a ser reciclados, son exportados a Asia y al norte de África y acaban siendo tirados en vertederos inmensos. Estos residuos contaminan miles de litros de agua y deterioran por completo los ecosistemas de los alrededores y la salud de la gente que depende de ellos.

Antes de que todos estos componentes electrónicos lleguen a ser desperdicio, encontramos más impactos sociales y ambientales a lo largo de su cadena de producción. La industria minera asociada al coltán, a las “tierras raras”, al litio y muchos más materiales necesarios para producir la mayoría de los componentes que encontramos en los dispositivos electrónicos, son unas de las industrias más violentas y más manchadas de sangre de las que hay. Estos conflictos asociados al coltán pueden observarse en la mayoría de lugares donde se extrae, como por ejemplo en América latina.

Respecto al litio encontramos que su extracción también está asociada a conflictos sociales y medioambientales. En Chile, la extracción asociada al litio está obligando a migrar a miles de personas por la explotación y contaminación del agua con la que subsisten.

La industria de la moda genera el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero, contamina el 20% de los recursos hídricos del planeta y libera en el mar 50.000 millones de botellas de plástico en forma de microplásticos cada año. Respecto a su fabricación, encontramos que mediante la deslocalización de la producción, la industria de la moda, y sobre todo empresas como Inditex, han explotado y tenido trabajadoras y trabajadores prácticamente esclavizados.

Esta cultura del consumo se fundamenta en un sistema neocolonial extractivista que agrava las desigualdades sociales, la opresión y la dominación de unos por encima de otros, y esta dominación se lleva a cabo para multinacionales y estados afines. Este desenfrenado extractivismo destruye todo a su paso, nos está llevando literalmente al colapso ecológico y social, ya que opera bajo el paradigma del crecimiento ilimitado capitalista y no hay recursos infinitos en un planeta finito.

¿Es culpa nuestra? Todas necesitamos bienes y servicios, pero ¿sabemos cuántos necesitamos? ¿Nos hace más felices tener más bienes materiales? ¿O quizás seríamos más felices con más bienes sociales? Es necesario que tejamos más redes de solidaridad social y cooperación y dejemos atrás el consumismo individualista.

Las grandes corporaciones se lucran a prueba de esta manipulación mientras que los ecosistemas deben aguantar que siempre nos creen nuevas necesidades. Las grandes corporaciones revientan precios mientras que las empresas locales y nuestros barrios deben sobrevivir como pueden a una competencia voraz que es capaz de bajar los precios de la explotación del planeta, y estas empresas son responsables de la crisis ecológica y humana que estamos viviendo y viviremos.

¡Compra local, compra ecológico, compra responsable, de segunda mano o no compres! ¡Comparte, intercambia y repara! Pero sobre todo nos plantamos ante la manipulación de las grandes marcas que nos infantilizan, generándonos una insatisfacción crónica para llenarse los bolsillos a nuestra costa, a costa del comercio local y del planeta, sin que les importen las consecuencias.

¿Serás más feliz con este nuevo móvil o esta nueva camiseta? Quizás sí, quizás no, pero MediaMarkt, Apple, Inditex, Amazon y más, seguro que lo son, y el planeta no.

Forma parte del cambio. Decrece materialmente, coopera, intercambia, recicla, repara y sobre todo rebélate contra este sistema autodestructivo.

Fuentes:

https://es.greenpeace.org/es/en-profundidad/black-friday-dia-negro-para-el-planeta/

https://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/peligros-basura-electronica_13239

https://www.who.int/news/item/15-06-2021-soaring-e-waste-affects-the-health-of-millions-of-children-who-warns

https://reliefweb.int/report/democratic-republic-congo/coltan-and-conflict-drc

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-49394020

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