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Bancos que financian la industria fósil: ¿qué podemos hacer?

El impacto de la industria fósil ha sido encubierto durante años. En 1970, científicos de ExxonMobil y TotalEnergies ya avisaban de los efectos del uso masivo de los combustibles fósiles. Como respuesta, la industria fósil empezó a lanzar campañas de desinformacion para disuadir la presión pública. Campañas similares a las que lanzó la industria del tabaco, cuando los médicos dijeron que fumar dañaba la salud. 

En la década de los 70, el impacto de los combustibles fósiles en el medio ambiente supuso “una amenaza existencial” para las grandes corporaciones energéticas como ExxonMobil. Para 2022, esa amenaza existencial se ha extendido a toda la raza humana e incluso a la vida en la Tierra.

Pero ahora, toda la información está disponible. Sabemos que la quema de petróleo, carbón y gas es una causa principal del calentamiento atmosférico. Sabemos que la extracción de estas materias primas pone en peligro a las comunidades indígenas. Sabemos que la quema de combustibles fósiles no puede sostenerse.

Y sabemos que hay una cosa que la industria de los combustibles fósiles necesita absolutamente para poder mantener el negocio: dinero. Los bancos son vitales para mantener las infraestructuras energéticas, por la enorme inversión que requieren. Es por eso que la desinversión puede conducir al fin de los combustibles fósiles. Pero algunas instituciones -y las principales empresas de energía que financian-, todavía están dispuestas a mirar hacia otro lado.

Tomemos como ejemplo los 60 bancos más grandes del mundo; tres de los ellos son españoles. Según un informe reciente, respaldado por más de 500 organizaciones y dirigido por Rainforest Action Network (RAN), estos 60 bancos han invertido 4,58 billones de dólares en la industria de los combustibles fósiles en los últimos 5 años. En cuanto a los tres bancos españoles, Santander ha financiado a la industria fósil con 42.912 millones de dólares; BBVA con 26.273 millones de dólares; y Caixabank con 5.471 millones de dólares y en vez de disminuir, las inversiones aumentan, destinando estos billones a empresas como BP, Chevron, Eni, Equinor, Repsol, Shell, TotalEnergies y, por supuesto, ExxonMobil.

El historial de estos 8 gigantes energéticos es espantoso. Por ejemplo, la petroquímica Repsol encabezó la lista de superemisores españoles en 2020 con una producción de 11 millones de toneladas de dióxido de carbono. Además, a principios de este año, ocultó un devastador derrame de petróleo frente a las costas de Perú. Los informes iniciales de Repsol dijeron que solo se habían derramado 7 galones de aceite; se encontró que la cantidad real era 60.000 veces mayor.

En Cataluña, Repsol ha mostrado su apoyo al proyecto del gasoducto MidCat, como reemplazo del gas natural suministrado por Rusia. ¿Pero realmente tiene sentido seguir desarrollando este tipo de infraestructuras que nos alejan de nuestro principal objetivo, una transición energética justa y limpia?

El desarrollo de grandes proyectos como el gasoducto MidCat es imposible sin los bancos. La primera parte de MidCat y otros 7 grandes proyectos de gas y carbón en Europa se han construido gracias a, al menos, ​​​​​12.370 millones de dólares del Banco Santander5.770 millones de dólares del BBVA, y 5.150 millones de dólares de Caixabank, entre 2012-2017.

Mientras tanto, muchos bancos se dedican a una especie de juego a dos bandas: 44 de los 60 principales bancos se han adherido a los compromisos Net-Zero para 2050 y en sus webs hablan de compromiso y sostenibilidad. Afirman también que la banca corporativa desempeñará un papel vital en la lucha contra el cambio climático. Algo absolutamente necesario, pero que como muestran sus inversiones, no es así. La financiación de los combustibles fósiles va en aumento. Como explica el informe de la RAN, “los compromisos a largo plazo no pueden servir como cobertura para la continuación a corto plazo de los negocios como de costumbre; si lo hacen, simplemente están haciendo un lavado verde”.

Lavado verde o greenwashing (o como las empresas intentan engañarnos) 

Se podría decir que el greenwashing se basa en afirmaciones engañosas de empresas que intentan que creas que sus productos son más sostenibles de lo que son. 

Aquí, el producto es la banca. Damos nuestro dinero a los bancos, encomendándoles la tarea de protegerlo, hacerlo crecer, invertirlo… No siempre nos detenemos a pensar a dónde va ese dinero, pero cuando lo hacemos, nos encontramos con una barrera de eslóganes cuidadosamente elaborados que prometen lealtad a los objetivos climáticos, a la sostenibilidad  a compromisos éticos y sociales. Mientras, internamente apuestan en contra de ellos. Año tras año. Cada vez más. Los principales bancos del mundo se preocupan más por su imagen que por las selvas tropicales, los pueblos indígenas, los gases de efecto invernadero o un planeta habitable.

-LA BANCA FÓSIL FINANCIA LA EXTINCIÓN-

La verdad. Y la acción. Y la supervivencia.

“Podemos y debemos tener éxito en catalizar una revolución pacífica para poner fin a la era de los combustibles fósiles, la extracción de la naturaleza y el capitalismo. La vida en la Tierra depende de ello”. – Farhana Yamin (2019)

En XR Barcelona hemos decidido plantar cara a las entidades financieras que están financiando directamente la crisis climática. Exigimos responsabilidad. Exigimos verdad. Y tú también puedes plantarles cara.

3 formas de actuar


1. Cambiar a un banco ético

Si tienes una cuenta en uno de los principales bancos de combustibles fósiles de España (Santander, BBVA y Caixabank), ¡es hora de exigir algo mejor! Las alternativas ya existen. Aunque no podemos recomendar un banco sobre otro, puedes usar dineretic.org para encontrar un banco ético que se adapte a sus necesidades y fets.org para acceder a más información sobre finanzas éticas.

Al salir de su banco actual, escribe una declaración que indique exactamente por qué lo estás haciendo, señalando claramente las inversiones del banco en combustibles fósiles. Sin presión pública, es poco probable que se desinviertan.

Si no puedes hacer este cambio, siempre puedes pasarte a un fondo de inversión ético del mismo banco.

2. Financiar proyectos de energías renovables y cooperativas locales

Esta es una acción poderosa e importante a considerar: prescindir de los intermediarios y apoyar los proyectos que marcan una verdadera diferencia en la reducción de emisiones.

El poder no concede nada sin una demanda. Nunca lo hizo y nunca lo hará”. –Frederick Douglass (1857)

3. Exigir la verdad al poder

Únete a nosotros en nuestra próxima rebelión contra los bancos españoles con inversiones en la industria de los combustibles fósiles. Protestaremos pacíficamente, con alegría y al unísono, utilizando tácticas de desobediencia civil para hacer oír nuestra voz. ¡Sobre todo, necesitamos números para marcar la diferencia!

¡CON AMOR Y FÚRIA, CAMBIEMOS EL SISTEMA!

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