Carta de un Rebelde

Acción al puente de Nuevos Ministerios el 7oct a Madrid

10 d’octubre de 2019

Como muchos otros rebeldes, estoy de vuelta, en un tren que se dirige a casa.
El viaje de regreso a casa me está adormeciendo lentamente en un estado mental calmado y tranquilo.
En mi brazo izquierdo todavía puedo ver las cartas escritas a mano con el nombre de la nuestra abogada. Se desvanecen lentamente "... ...AN LOPEZ".
Un par de días después de la acción, el cuello me empieza a doler un poco más, como recordatorio de nuestro desalojo en el puente.
Tengo pocos recuerdos muy claros grabados en mi mente.

Es temprano y estamos caminando desde el lugar donde durmimos hasta nuestro punto de encuentro antes de la acción.
Puedo sentir la tensión de todas y todos mientras cruzamos las oscuras y silenciosas calles de Madrid.
Algunas de nosotras estamos hablando unas con otras para liberar la tensión, yo, en cambio, siento que necesito un espacio tranquilo para concentrarme un poco y prepararme.
Así que soy el último de mi grupo de afinidad. Puedo ver a todas delante de mí, caminando firmemente. Puedo ver valor y belleza en ellos.
Los conocí, a la mayoría, el día anterior y ya me siento muy orgulloso de ser parte de este grupo.

Primera fila en la acción 7oct de Madrid

El tiempo parece detenerse y la espera es interminable hasta un par de horas después.
Sin ninguna señal aparente, de repente estamos corriendo hacia la acción. Cientos de personas se apiñan alrededor de un bote rosa y parece que se está produciendo un caos organizado. La gente grita para pedir ayuda mientras otros empiezan a corear.
Estoy sentado en la primera línea y puedo ver el sol de la mañana golpeando mi cara, así que apenas puedo mirar hacia el camino frente a mí.
Sé que la policía podría aparecer en cualquier momento por este lado para desalojarnos. Un persistente miedo crece sin saber lo que puede pasar. Pero estamos sentados aquí todos juntos, y esto me da valor, y puedo unirme a todos los demás cantando: “... ¡esta mañana me he despertado para empezar la rebelión!".
Un par de minutos más tarde puedo ver a los fotógrafos y a la prensa aquí delante de mí, y en mi mente aparece un pensamiento: "¡SÍ, LO LOGRAMOS!".
No importa lo que pase después.

Ahora son dos días más tarde, a última hora de la tarde. Ya recogí mis cosas el día anterior, pero siento que no quiero dejar este lugar y las fuertes conexiones que hice con cada una de las personas que conocí. Así que decido volver al campamento frente al "Ministerio para la Transición Ecológica" para decir adiós.
Durante el día he tenido miedo de que el campamento pudiera hacerse más pequeño. Pero ahora puedo ver que aún hay mucha gente.
Aguanto la respiración y mis pulmones están llenos de esperanza.
Algunas personas están bailando y organizando una fiesta, otras acaban de volver de una acción visiblemente cansadas, y otras están preparando pancartas para el día siguiente.
Es hora de que me vaya.

Juntes som més fortes

Sé que estos días intensos son una carrera corta dentro de una gran maratón. Ese drástico cambio tiene que ocurrir ahora, pero necesitamos resiliencia para regenerar nuevas energías a largo plazo.
Es hora de reflexionar, de reparar nuestras heridas y nuestros conflictos internos.
Es hora de mirar atrás y ver cómo gestioné mis miedos internos: "¡la policía está llegando!", "¡el alcalde amenaza con desalojar la acampada!", "¡los árboles podrían caer!", y darme cuenta de que son el resultado de la violencia de un sistema que quiere evitar el cambio, quiere dividirnos y controlarnos.
Puedo sentir claramente que el valor para luchar contra estos miedos crece de nuestras conexiones colectivas.

Estoy pensando en los camaradas de mi grupo de afinidad.
Nuestra solidaridad contra su represión.

Hasta la próxima rebelión...